20 Febrero 2009

Hoy cumple dos años este blog…

 ¡FELICIDADES!

Después de darle vueltas y vueltas en estos seis meses a como continuar el blog de Alejandro, sin que sus textos y poemas vayan desapareciendo en la interminable bobina que es un blog, he iniciado uno nuevo que te invito a visitar:

encontrando a alejandro

Milagros Revenga

publicado en diario | 13 comentarios

30 Julio 2008

Despedida

Hoy a las cuatro y media de la tarde, de Madrid, Alejandro se fue y en este blog que le hizo seguir adelante cada día nos dejó sus palabras para siempre.

Vuelvo a publicar su poema de DESPEDIDA

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós. 

publicado en diario | 672 comentarios

27 Julio 2008

Domingo del perdón

Hay días en que el ramalazo es tan fuerte que no sabe uno cómo esquivarlo, y eso me pasó ayer: me vino de pronto un malestar profundo por dentro y por fuera, dolores, incomodidades, tensiones, tristeza (mucha), desesperanza, y todo se juntó en un haz de porquería de comportamiento que hizo sufrir mucho a Milagros porque la pobre no sabía qué hacer, cómo contentarme, cómo ayudarme a encontrar algún alivio. Hoy le pido perdón por escrito, porque me cae que no se lo merece. Y buscando cómo remediar la cosa –algo tengo que hacer, me dije, no puedo seguir por esta pendiente hasta donde le dé la gana- dormí lo mejor que pude; apagué la luz temprano y recogí cada pizca de sueño que pudiera encontrarme por ahí; total, pensé, si me despierto muy temprano en la mañana me pongo a leer o a ver qué invento; sin ansiedad esperé cada vez a que el cuerpo solito se aflojara y cayera de nuevo en otro rato dormido, así que por la mañana, cuando nos dimos por despertados, después de haber acabalado bastantes horas de andarse paseando por los parque oníricos, ya se puede decir que había cumplido suficiente como para haberme repuesto y para dominar el humor. ¡Qué otra cosa!

Y hoy domingo me tengo hecho el propósito de pasarla lo mejor que se pueda. Y también para no estarles dando a mis interlocutores esas señas tan equívocas: que puedo seguir escribiendo pero que no puedo ya con el poema, y no sé qué que dije ayer. Pero eso sí es cierto, y lo dije con la mayor seriedad; la verdad es que los cantos rodados me obligan a ponerme en un campo de batalla, el sitio de trabajo, y eso, aunque lo haga lo más relajado posible, representa de todos modos un esfuerzo de concentración que requiere energía, y ahora sí no tengo. Mejor me sigo con la lectura de las estupendas novelas de Henning Mankell que estoy leyendo. Tratan de un policía sueco y la resolución de sus casos cotidianos pero en realidad son creaciones literarias de gran alcurnia. Me entretienen mucho porque los casos son complicadísimos y muy fuera de serie, las motivaciones de los asesinos no son las tradicionales sino unas rarísimas que de plano le quitan a uno las ganas de adivinar quién es el asesino para hundirlo en unos documentos de comportamiento humano muy extraños y enriquecedores. Así que bien contento estoy de haber encontrado a este autor.

Con lo que aprovecho para desearles buen domingo. Que les dé sabroso el sol y que tengan brisa para refrescarse.

publicado en diario | 14 comentarios

26 Julio 2008

Fin de los cantos

Creo que ya no puedo seguir con los cantos rodados; no, por lo pronto; quizás más adelante o tal vez en forma esporádica, pero la continuidad de la historia que quería contar ya está hecha y no me siento con fuerzas para seguir obligándola a dar más de sí todos los días. Siento además muy pesada la tarea que me puse yo mismo de escribirlo durante cada día, sacando de la memoria y de la capacidad creativa diaria los materiales. Cuando se emprende un poema no sabe uno hasta dónde puede llegar; en este caso, claro, hay un relato concreto y unas anécdotas particulares y podían ser previsibles, pero la línea que recorre cada aparición verbal para contar lo suyo es por completo aleatoria y puede ocurrir cualquier cosa en su historia personal.

Por otra parte, me parece que estoy llevando los peores días y no me animo a dejar para más tarde el cumplimiento de la labor diaria porque no sé si al rato habré mejorado o serán peores las condiciones y no se me antoja nada dejar la página en blanco sin decir agua va. Si más tarde me sucede algo encaminado a enmendar la situación, será muy fácil remediarlo porque tengo el control para hacer en el blog lo que me dé la gana.

Así está hoy la cosa. Hace un calor pesadísimo y aunque es sábado –todo el tiempo he estado pensando que es domingo, qué distraído- y habrá menos lectores que entre semana, de todos modos es notable la afluencia –que tanto agradezco y tanto me anima- de interesados en esta secuencia, por eso es que he querido aclarar este asunto de los cantos rodados.

Y otra cosa: estamos a punto de contar cien mil entradas, y eso es un montón. Nunca me imaginé cuando comenzamos a hacerlo que conseguiríamos semejante atención. ¡Cien mil veces unos ojos lectores se han detenido en lo que voy escribiendo! Sorprendido y agradecido. Y mucho, porque aunque es cierto que lo hemos currado (taloneado, sería lo más cercano) sin un conjunto de factores de afecto, antes que nada, y de interés en lo que escribo, no se podría imaginar la constancia de los lectores. Todavía faltan cinco mil y no hay que echar las campanas a vuelo, pero se me ocurrió el tema porque pasé por el cuentaovejas (o como le quieran llamar a la cifra que se va moviendo a la derecha de la pantalla cada vez que entra una visita) y sentí bonito.

Sudo y sudo. El verano es terrible.

publicado en diario | 9 comentarios

21 Julio 2008

una pausa

ya se fue la mañana esperándome y no he hecho más que entretenerme, lo siento. Espero poder ponerme a trabajar al rato y en cuanto lo tenga regreso. Es la una, en España.

publicado en diario | 0 comentarios

18 Julio 2008

Volver al siglo

El 26 de junio pasado se me ocurrió que por qué no empezaba yo a intentar una descripción de lo que ha sido la enfermedad durante estos tres años y me propuse hacer una especie de poema épico en que fuera narrando –con el cáncer como protagonista- las batallas cotidianas o periódicas que hemos librado. Llevo escritas unas veinte partes, más o menos, y estos últimos días he sentido que necesito un respiro. Una veces porque me he sentido muy mal físicamente, otras, porque me ha faltado el impulso interno que necesita un poema para seguir por sus extraños caminos.

Había otra razón para darme prisa: no sabía si me alcanzaría el tiempo para llegar a algo que me satisficiera, si me alcanzarían los días; pero resulta que los días –por fortuna- han resultado mucho más elásticos de lo que yo pensaba hace tres semanas. No digo que me haya ido recuperando pero he entrado en una normalidad cotidiana que me permite desechar por el momento la urgencia de terminar. He vuelto a dormir razonablemente, los medicamentos que tomo han caído bien a la inhibición de los malestares más importantes y con ello me ha regresado la recuperación mínima diaria que se necesita para planear días próximos.

Muchas de las cosas cotidianas las he consignado en los Cantos rodados –que fue el nombre que se me ocurrió para ir haciendo el cuerpo del poema, su tronco, digamos, la leña sobre la que se tiene que sostener. De todos modos, los nombres que he puesto a las partes son provisionales; todo está a revisión, incluso su conformación como unidad; aunque sí puedo decir que esos nombres me han servido de guía para dotar el canto de una estructura que espero que se sostenga.

Pero resulta que al rato de que empecé a escribir esta relación de hechos, se me fue clavando el pico, me fui cayendo y me empezó a entrar una desavenencia atroz. Tanto que no pude seguir, tuve que detenerme en el último párrafo. Entonces abrí otra página e intenté hacer un canto rodado, pero si esto que era puro informe no podía, aquello, que requería sangre de plano se me negó. Fue entonces que se me ocurrió pedirles un chancecito. Y sí, me volví a dormir. Ahora ya tengo arrestos para, por lo menos, terminar la página, corregir mi barbaridad y voltear a ver qué más estropicios hice en este rato de incuria y abandono.

publicado en diario | 9 comentarios

18 Julio 2008

Oigan, aguántenme tantito, estoy sin ganas de hacer nada, aunque llevo mucho rato sentado ante las teclas, no consigo agarrar la punta del hilo, ténganme paciencia. A lo mejor si me duermo otro ratito.

¿Se imaginan que así pudiera decirse en todos los trabajos? Perdone, jefe, voy a dormirme un rato y luego lo atiendo.

publicado en diario | 3 comentarios

14 Julio 2008

El lunes

Aquí he andado. Solo que no. Nada. Pero estaré por aquí

por si algo se modifica.

Pido que me disculpen.

publicado en diario | 11 comentarios

25 Junio 2008

Muy temprano

No sé por qué me amaneció tan temprano; estoy seguro de no haber llegado ni cerca de mi cuota de sueño necesaria pero algo se me movió por dentro y me despertó, además del costado derecho que me duele porque no puedo cambiarme de posición en toda la noche. Si hubiera tenido sueños que me inquietaran, al menos; si el oxígeno que me abastece a los pulmones se hubiera cambiado de sitio saltándoseme los pequeños ductos de la entrada de la nariz, pero no, todo está en su sitio. Simplemente desperté como si hubiera terminado de dormir; qué extraño. Como a las dos me tomé la pastillita demoledora y unos veinte minutos después dejé la novela que leía y me tendí, y ya sé que es inmediato; pero no duradero, por desgracia. Al rato sentí a Milagros poniéndome fomentos calientes en la espalda porque me oyó quejarme antes de que despertara. Desperté, claro. Pero me volví a dormir cuando acabó el proceso y estaba yo otra vez con la espalda posible, no sé qué pasaría después.

El verano está en pleno; yo no puedo decir que el calor sea insoportable porque para eso hay que salir a la calle, estar un rato bajo el sol, exponerse, y yo he permanecido en el resguardo de mis habitaciones con las ventanas abiertas por las que ha estado entrando el aire, bastante aire, por fortuna; lo grave será cuando deje de soplar y todo se vuelva una masa compacta de calor veraniego porque no tenemos (ni quiero que tengamos) aire acondicionado. Ya una vez hablé de esto el año pasado y alguien se inconformó con mis puntos de vista, prefiero no entrar ahora en discusión. Mejor procuraré volver a dormirme un rato, al cabo no hay ruido todavía en la casa; mis hijos anduvieron danzando hasta la madrugada.

En realidad mi única preocupación actual es sobrevivir cada día y pasar al siguiente, de ese modo vamos viendo si recupero un poco de vitalidad y entro de nuevo al circuito; a ver qué dice el oncólogo el lunes próximo que me toca verlo. Sí, me voy a acostar otro rato; ah, si pudiera volver a dormirme.

publicado en cáncer, diario | 8 comentarios

24 Junio 2008

Semana de la patada

Ya me regañaron todos por andar diciendo lo primero que se me ocurre pero es que según yo eso oí, y como no voy siguiendo la secuencia me pareció fácil ponerlo así; no tengo el menor inconveniente en aceptar mi error y en corregir mi tontería: no, no pasamos a cuartos de final sino a semifinales. Ahora parece que lo que toca es jugar contra Rusia y una vez pasado este escollo habrá que arriesgar el pellejo para acabar el torneo (espero no estar llamando de modo inconveniente a la sucesión de juegos entre los equipos de distintos países) de la Eurocopa, y allí veremos si los jugadores españoles llegan o no llegan. Por un lado está la capacidad, que evidentemente todos la tienen, y por otro, el accidente, el azar que manda tanto en el universo de los acontecimientos. Y habrá que estar pendientes, no hay escapatoria posible. Ayer los telediarios y hoy los periódicos están llenos de futbol, el mundo será futbol esta semana nos guste o no nos guste. Y no tiene por qué no gustarnos, además, porque es un juego de esfuerzos definitivos en donde se impone la fuerza de la juventud de la mejor manera y claro que es disfrutable, lo malo es la danza comercial que lo acompaña y lo que las inversiones en su entorno representan. Pero no pienso entrar en tan escabroso tema.

Lo que el otro día me llamó mucho la atención fue un decir del periódico: que el señor Botín, banquero, espera que este año las ganancias de su banco sean de once mil millones de euros (o algo así, qué más da). Al rededor de estas palabras había un montón de notas reseñando los recortes al gasto público, los enfrentamientos del partido de la oposición por las medidas económicas del gobierno para paliar la crisis, la disminución de ofertas de trabajo y un montón de dificultades económicas, en medio de las que se pavonean los bancos presumiendo sus ganancias. Y todos tan tranquilos. Con la resignación de los corderos. Parece que no hay cómo escaparnos de la trampa, del gran giñol, que no se puede prescindir de los bancos y que el fenómeno está más que claro y lo sabemos todos: lo que gana dinero es el dinero; el trabajo y el reparto social están en segundo plano. Nos moriremos los que estamos vivos (también el señor Botín) y no encontraremos cómo darle vuelta a la trampa. Qué calamidad, caramba, qué calamidad.

publicado en diario | 2 comentarios

subir »
  • El día en que vivimos

  • Marzo 2017
    L M M J V S D
    « Feb    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031