12
Julio
2008
El que canta…
publicado en El que canta..., poema |
Apaleado, entiendo bien por qué me dan de palos
y perdono los palos que me dan.
Pero el odio,
como salitre en los tabiques del alma,
tarde o temprano sale a la superficie
carcomiendo los yesos,
los estucos,
las pinturas,
los caros tapices que se pongan.
Hoy se me sale el odio
por los alfileres del cuerpo
y no puedo decir sino que amo con violencia lo que amo
y punto,
y lo demás
que se me tome en cuenta
para la historia ignominiosa de mi alma.
Este artículo fue publicado
el Sábado, 12 Julio, 2008 a las 9:32 y está archivado en El que canta..., poema.
Puedes seguir los comentarios en el RSS 2.0 feed.
Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu Web.
