29 Julio 2007

Crecimiento inesperado

publicado en diario |

Qué susto me llevé ayer. Lo primero que pensé es que algo se había descompuesto y me entró terror como preludio de la aceptación ante lo inevitable: se tronó el dese. Alguna configuración se alteró en el incomprensible mundo virtual en donde todo esto ocurre. Pero ahí fue donde comencé a recapacitar: si hay tantos visitantes repentinamente debe haber alguna razón y no necesariamente una descompostura, las cosas que ocurren en ese otro mundo en donde nada es real ni tiene cuerpo verdadero han de tener también, como en el resto del universo, un origen y una razón. Vamos a revisar. Y aunque el contador de visitas no es tan chismoso como uno quisiera algo cuenta con la boca apretada y como viendo hacia otro lado: sí, los cuatrocientos y tantos que iban hasta ese momento eran reales, habían pasado por la página y algunos hasta huella habían dejado. Y ahí fue que se reveló todo el pastel, porque no faltaron los visitantes que evidenciaron el origen de su llegada: la columna de Jaime Avilés en La Jornada los puso sobre aviso de la existencia de esta bitácora. Y Jaime me lo había dicho, el sábado voy a poner una nota en mi columna comentando tu blog.

Pues muchas gracias, Jaime, cayeron un montonal de repentinos nuevos lectores a los que no había yo podido avisarles que cada día cuento en esta página las cosas azarosas que pasan en la vida colectiva o en mi muy particular mundito personal, porque no había tenido cómo; lo que he ido haciendo desde febrero que comencé a escribir diario esta página y a publicar uno por uno los poemas de mis libros, empezando por el más reciente, ha sido mandar avisos a todos los cuates que tengo en mi directorio de correo electrónico y piratearme cuantas direcciones llegan en los correos colectivos desprevenidos que no saben cómo ocultar las listas de sus destinatarios. Con qué apetito veo los correos que tienen pinta de ser colectivos y con qué gula hago copy/paste de los sabrosos enlistados. Algunos, no tan pocos, me han pedido que los borre de mi lista y lo he hecho inmediatamente, para qué quiere uno lectores que no están interesados en leerlo. Otros, me consta con alegría, han ayudado a la divulgación con el antiguo método del comentario directo o del envío de la sugerencia. Pero, claro, no hay como una mención en la prensa que corre por todo el país diciéndole de cosas a la gente. Se más que duplicó la cuenta. Y más que por el país, porque habemos muchos que estamos fuera y lo leemos por internet.

Y esa era la motivación primera. Tenía yo un libro nuevo de poemas y carecía de editor. Pos lo publico yo mismo, si para eso hay acceso para todos en el mundo virtual, me dije. Es cierto, no es en papel pero el chiste es que corran los poemas por el ancho mundo. Y vaya que es ancho: en todos los continentes hay lectores de este medio. Y tal magia me ha hecho reflexionar algunas veces sobre los lenguajes que aquí se usan porque uno habla con las palabras de su tribu pero los de allende el cerro no necesariamente usan los mismos términos con el mismo sentido; aunque hablemos el mismo idioma no lo empleamos con el mismo ritmo ni en las mismas frecuencias auditivas. En fin, al que le interese el tema vaya a las páginas atrás en donde se habla de esto. Y de que el libro salió en papel y ya anda rondando por el mundo. En octubre iré a México y procuraré que me lleven a presentarlo en distintas ciudades. Lo publicaron Ediciones Calamus, de la tan sufrida Oaxaca.

Este artículo fue publicado el Domingo, 29 Julio, 2007 a las 8:34 y está archivado en diario. Puedes seguir los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu Web.

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