28 Marzo 2007

¡Sigue la mata dando!

Otro de los tres que faltaban era este, que tuvo una versión anterior con la que parecía haber quedado fijado y contento y de pronto se modificó y se presentó tal como es y será para siempre. En esto de las versiones compactas, hay poemas que se imponen, que vuelven a la cabeza del poeta a pelear por su forma definitiva, a reclamar su ser de hijos adolescentes, y están dale y dale como aquella fórmula que cantábamos de niños: “Yo sé, yo sé, yo sé la manera, de dar, de dar, la lata a cualquiera. Yo sé…” y podíamos estarnos horas con la cantaleta. Pues así son algunos poemas, que vuelven y vuelven, hasta que sienten que les hacemos caso, que no estamos en otra cosa más que en su asunto y que les damos toda la libertad para manifestarse hasta que les concedemos el gusto mayor: los soltamos para que vayan solos por la vida. Había otra palabra en lugar de asombra que ahora no puedo o no quiero recordar, pero cuando se manifestó en su forma definitiva ya no hubo manera de pensarlo de otro modo. Y más que pensarlo, verlo; porque este no es un poema pensado sino visto.

Por cierto: con éste, creo, se me ocurrió que debería escribirlo a mano en hojas de papel grandes, enmarcarlas y hacer una exposición en alguna galería. Junto con otros muchos breves, por supuesto, de éste y de otros libros ya publicados. Estoy seguro de que habría tenido cliente al precio que fuera porque es un poema que puede presentarse en cualquier circunstancia sin que se pierda el decoro. Me atrevo a decir, haciendo mucha concesión, que es un poema críptico, aunque es evidente, para quien quiera verlo, que se trata de un poema erótico de alta densidad. Y que no tiene escapatoria, no hay cómo leerlo de otra manera. A menos que uno lo lea como palabras sin sentido.

Su lugar en el libro era entre “Las campanas de Santiago” y “Con qué nuevos ojos te veré”; es decir, entre el 9 y el 11 de marzo, porque el 10 publiqué, en su ausencia, un breve texto en prosa al que le tengo mucho cariño aunque reconozco que es un poco ingenuo. Así que mañana y el viernes aparecerán los que seguían en el orden en que íbamos, el sábado saldrá la despedida, que era otro de los enajenados, y el domingo cerraremos esta primera edición de “Se está tan bien aquí”, con un colofón. Avísenle a todo el mundo porque yo creo que es la primera vez que se hace la edición de un libro de poemas a la vista de todos y que se ve la carne viva del editor, que en este caso es su propio autor.

TRIÁNGULO

Me asombra
tu garabato
que unas veces
es sombra
y otras veces
es gato.

Este artículo fue publicado el Miércoles, 28 Marzo, 2007 a las 8:00 y está archivado en Se está tan bien aquí, mi voz. Puedes seguir los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu Web.

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